Lxs cuerpxs feminizados están en un auge analítico por parte
de sectores sociales, políticos y corrientes filosóficas que llegan a hacer
grandes disertaciones sobre el género y la sexualidad. Este análisis de miles
de agentes y entidades muchas veces desligan lx trans de un lugar situado, de
una experiencia que se implica en la subjetividad corporal, vincular y hasta
emocional. Así que este no es otro ensayo de las corporeidades trans como
algo prudente o inapropiado, tampoco será una disertación sobre feminismo y sus
oleadas para poder explicar en cual cabe lx trans, mucho menos un tratado
político para configurar una matriz de aceptación institucionalista de lx
trans.
Entre risas y charlas, el profe Celiann nos hace la pregunta
sobre el tránsito de cada unx y sus vínculos familiares.
Adagio:
Cuesta responder, las palabras se enredan todas y hacen un
nudo en el corazón que llega hasta la garganta, los silencios del verbo son el
preciso momento para que el susurro de la lagrima, las miradas y los pechos
acongojados hagan una sinfonía, la sinfonía del dolor y del extrañar. Sinfonía
que es el colchón sonoro del éxodo asumido por maricas que fugaron a la
cisheterosexualidad.
Quizá esta melodía es reconocida por muchxs y la hemos oído
en momentos de soledad, de fiesta, de introspección. Tal vez, esta parte de la
sinfonía siempre nos acompaña aun cuando caminamos y sentimos que todo está
bien.
Posterior a la primera tonada las palabras posibilitan un
cambio en el ritmo y en la métrica del compás, se habla de aquello que cada unx
extraña, de aquello que cada unx quiere en/con su familia. Emergen las memorias
infantiles, el regazo de papá, de mamá, los juegos con la familia, la mirada cómplice
de la abuela, y de nuevo el espacio es asaltado por la melancolía. Recordamos
que no pueden ver la barba de quien fue niña, que no está tan bien visto ser
así de amanerado, que tal vez sería todo mejor si fuera más normal, que todo
estaría bien si dejáramos de buscarle males al cuerpo.
¡SILENCIOOOOOOOOOOOOOOOOO!
hablan las lágrimas nuevamente, las miradas borrosas por el llanto se encuentran y en un suspiro inmenso la alquimia emocional emerge a través de la contención conjunta, es allí en ese suspiro maricón de madrugada donde la magia acontece.
Aún con los ojos inundados y la mirada borrosa por el llanto, aparece la caricia tierna, el abrazo sensible que da pie a las sonrisas llorosas. Es esta la tonada siguiente, aquella que marca el tempo de la alquimia existencial, con la que nos hemos ido construyendo a nosotrxs y entre nosotrxs.
Dicha alquimia surge de recordar como aún respiramos [muchxs
ya no están] y como es la sensibilidad del mariconeo lo que nos brinda esta
posibilidad. Nos elegimos familia y nos constituimos manada, nos lamemos las
heridas como gatxs, aullamos a la luna como lobxs y vivimos llenitxs de plumas
como aves que se juntan para vencer el incesante viento, en este caso el viento
de la familiaridad cishetero.
Fínale
Devenimos sirenas y nos encontramos frente al mar,
despidiendo a la luna y recordándole que nos veremos de nuevo en la siguiente
noche, recibimos al sol mientras las aves vuelan y el mar nos abraza en su
inmensidad. Así como la maricada nos recogió en sus brazos y nos permitió
encontrarnos...

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