jueves, 28 de noviembre de 2024

Nomadismos y sensibilidades


Nomadismos y sensibilidades 


En Junio Thiago, un niño de Ecuador, hizo esta carta para otrxs niñxs que venían haciendo su transito y aún no llegaban a Necoclí. Una propuesta de hacer una cartografía de la migración infantil, crear una correspondencia viva para ellxs que encuerpan el transito migratorio. A hoy día no se como le fue en el cruce, en donde está o como esté, si aun está...

Los días precipitados de la adultez no han logrado normalizar fenómenos y acontecimientos como éstos, de hecho he aprendido a relacionarme con lo efímero y espontáneo que resulta de y en el encuentro con estas infancias. Esto me ha llevado a pensar un tejido experiencial con niñes que surja desde la sensibilidad, el abrazo, la sonrisa y un aliento en palabras, canciones o juegos. 

Nos obstante, existe una vinculación continua con el desasosiego al ver infancias en estos caminos y situaciones, pero allí en esa aldea creada para unos minutos u horas la emoción cambia, hay un desplazamiento, una catálisis emocional-corporal-existencial donde el encuentro posibilitado permite re/territorializar subjetividades y corporeidades. Los agentes catalizadores en este caso han sido el lenguaje escrito, corporal, verbal; lenguaje que fisura el mundo, la realidad pesada que muchas veces se posa sobre estas niñetudez, y en esa fisura impregna regocijo, descanso, escucha, cuidado y sobre todo imaginación. Porque la imaginación es una necesidad, amerita su potencia y fortaleza para acompañar en ese librar fugas al camino difícil al que se enfrentan las infancias y sus familias.

Valdría entonces volver sobre lo efímero y espontaneo para dar cuenta de como la alquimia del lenguaje y los encuentros sensibles se implican en que lo efímero devenga nómada. ¿De qué manera deviene nómada? ¿Por qué hablar de nomadismo? 


Pensar encuentros, aldeas, compartires de minutos u horas puede ponernos en el debacle de Cronos donde parecemos consumidxs por el tiempo haciendo de lo efímero y espontaneo algo insulso, falto de resistencia y condenado a ser devorado por Cronos. De allí que lo efímero devenga nómada, que beba de la alquimia del lenguaje y los encuentros sensibles para romper esa línea trazada por el minutero. En los encuentros con las infancias tomamos por asalto el tiempo capitalista y adultocentrado para desordenarlo y doblar sus incesantes tic-tacs, hechizamos y conjuramos con cuentos, miradas, palabras y juegos, y por último, los quitapenas aquellxs guardianes que se encargan de mantener la fisura abierta para que vuelen las infancias hacia mundos posibles. 

Y es allí, en donde lo nómada emerge, aquel pensamiento y escenario que se logra empacar en bolsillos, pensamientos y ejercicios cotidianos, los cuales respiran con el mismo caminar. El nomadismo existencial es tejer memoria con niñxs de los que poco o nada volveré a saber pero que anidan en mi pecho, con cada suspiro acompasado; viven en las lagrimas que muchas veces llueven en mis adentros para no desfallecer frente a ellxs; se albergan en mis historias y sobre todo hacen presencia continua en sus creaciones que vienen al encuentro con otres niñes. Esas creaciones que posibilitan y abren otros regímenes de significado, construidos por y para las mismas infancias migrantes. Pues ¿Quién mejor para abrazar y alentar un transito migratorio que otra niñez que lo ha encuerpado?




Perderme en mí

Perderme en mí  No me ensimismo,  no me distraigo, no estoy abstraidx, Solo divago,  Divagar: guarda una relación etimológica con divergenc...