lunes, 4 de mayo de 2026

Perderme en mí

Perderme en mí 


No me ensimismo, 

no me distraigo,

no estoy abstraidx,

Solo divago, 


Divagar: guarda una relación etimológica con divergencia, separación, varias direcciones; sumado a “el vagar”, andar sin rumbo. Pero esta última acepción se encuentra con el vacuus que está más cercana al vacío, un encuentro con aquello vacuo. 


Así pues perderme en mí es un proceso de encuentro con aquel vacuus y/o quizá emerge en la sensación del vacío. Por lo tanto, divagar en el mundo de mis ideas y paisajes del pensamiento es el encuentro con caminos, pensamientos y emociones que se bifurcan e imbrican sin cesar. 


Ante un mundo que no cesa de llamar a las certezas, al afianzamiento de ideales, el imperioso éxito y estabilidad. Saberse vacix y/o encontrar el vacío, resulta angustiante, doloroso y frustrante ¿por qué la pérdida de sentido implica desasosiego y no pausa?


Antes de responder a esta pregunta, me gustaría divagar otro tanto en relación a las cotidianidades que nos conducen a la sensación de vacío ¿qué de nuestras vidas se encuentra ligado a llenar o superar vacíos? ¿Qué de nuestras vidas nos hace sentir vacíxs? Hablamos acá de relaciones laborales, cuestiones económicas, vínculos afectivos, luchas sociales y disputas políticas, que muchas veces se contraponen a aquello que con el corazón buscamos, deseamos y/o defendemos ¿porqué la sensación de vacío no abre el camino hacía la vacuidad sino que nos conduce a una abrumadora sensación de insatisfacción y necesidad por llenar algo?


Pensemos por un momento en la relación con el espacio, pero no el espacio externo o físico, sino el espacio mental y emocional ¿en que parte se siente el vacío? ¿cómo percibimos ese vacío? ¿Es el vacío símil de oscuridad y/o abismo?

Permitámonos sentir el vacío y verlo, hagamos de este un espacio en sí, una sensación de contemplación que en lugar de desasosiego no inste a la calma, al respiro y a la contemplación. Es quizá la inmensidad del vacío aquello que nos paraliza, pero hagamos de la parálisis una posibilidad, un lugar a habitar sin llenar, un respiro acompasado que nos implica pausa y mesura en el revoloteo del pensamiento. 


Respiremos, veamos la nube de pensamientos que llega a llenar el vacío y dejemos que continúe su rumbo. Observemos la palma de nuestra mano dominante y respiremos de nuevo…


Volvamos de nuevo a la pregunta inicial, ¿por qué la pérdida de sentido implica desasosiego y no pausa? Es quizá la suspensión de las certezas y del supuesto orden lo que nos hace encontrarnos en un vacío, un espasmo emocional, sensorial, afectivo y de pensamiento que abre la puerta al caos, a un agujero negro que pareciera absorber todo aquello que le circunda. 


Esta obra de Remedios Varo, lleva por nombre "naturaleza muerta resucitando" y me resulta una invitación, un aliciente y un suspiro ante el vacío y el encuentro con este. 


Es quizá la relación instaurada con la sensación de vacío, aquella que paraliza y desestabiliza; tal vez el cúmulo de pensamientos y emociones la que rompa los lindes sobre la conciencia de sí y de nuestras emociones. 


Por ello, la invitación que nos hago es a que, de ese suspiro profundo emergente de ver, sentir y habitar el vacío, nos podamos encontrar con aquella naturaleza que vuelve en sí ¿Qué sucede al asumir el vacío como un espacio en sí a habitar y poder suspirar?


Con ese suspiro emergente de las entrañas el pecho se infla y la certeza se pierde para poder encontrarnos con la vida. 


Así, el abismo y la vacuidad dejan de ser un agujero negro para convertirse en un ritornelo existencial, ese pequeño estribillo en la sinfonía de nuestra existencia, aquel que vuelve a sonar cuantas veces sea necesario pues la sensación de vacio no cesará de aparecer en nuestro devenir ¿qué sería de la vida y de la música sin silencios y sin ritornelos?

 

miércoles, 26 de marzo de 2025

Sinfonía TransExistencializante:

Lxs cuerpxs feminizados están en un auge analítico por parte de sectores sociales, políticos y corrientes filosóficas que llegan a hacer grandes disertaciones sobre el género y la sexualidad. Este análisis de miles de agentes y entidades muchas veces desligan lx trans de un lugar situado, de una experiencia que se implica en la subjetividad corporal, vincular y hasta emocional. Así que este no es otro ensayo de las corporeidades trans como algo prudente o inapropiado, tampoco será una disertación sobre feminismo y sus oleadas para poder explicar en cual cabe lx trans, mucho menos un tratado político para configurar una matriz de aceptación institucionalista de lx trans. 

Este es el tejido de sentipensares emergentes en el encuentro con maricas en la costa Caribe, está hecho con las entrañas: las lágrimas emergentes del dolor y el miedo, que surcaron los caminos por los cuales nacen las palabras fruto del abrazo y la fortaleza trans.


Sinfonía TransExistencializante:

Allegro: 

Anochece en el Caribe Colombiano y la contemplación de cuatro disidencias del género es acompañada por los grillos y ranas que croan en las penumbras, ¿Acaso era un aquelarre?, posiblemente sí, devino aquelarre, terapia, catarsis y sobre todo catálisis existencial. 

Entre risas y charlas, el profe Celiann nos hace la pregunta sobre el tránsito de cada unx y sus vínculos familiares.

Adagio:

Cuesta responder, las palabras se enredan todas y hacen un nudo en el corazón que llega hasta la garganta, los silencios del verbo son el preciso momento para que el susurro de la lagrima, las miradas y los pechos acongojados hagan una sinfonía, la sinfonía del dolor y del extrañar. Sinfonía que es el colchón sonoro del éxodo asumido por maricas que fugaron a la cisheterosexualidad. 

Quizá esta melodía es reconocida por muchxs y la hemos oído en momentos de soledad, de fiesta, de introspección. Tal vez, esta parte de la sinfonía siempre nos acompaña aun cuando caminamos y sentimos que todo está bien.

Posterior a la primera tonada las palabras posibilitan un cambio en el ritmo y en la métrica del compás, se habla de aquello que cada unx extraña, de aquello que cada unx quiere en/con su familia. Emergen las memorias infantiles, el regazo de papá, de mamá, los juegos con la familia, la mirada cómplice de la abuela, y de nuevo el espacio es asaltado por la melancolía. Recordamos que no pueden ver la barba de quien fue niña, que no está tan bien visto ser así de amanerado, que tal vez sería todo mejor si fuera más normal, que todo estaría bien si dejáramos de buscarle males al cuerpo. 

¡SILENCIOOOOOOOOOOOOOOOOO! 

hablan las lágrimas nuevamente, las miradas borrosas por el llanto se encuentran y en un suspiro inmenso la alquimia emocional emerge a través de la contención conjunta, es allí en ese suspiro maricón de madrugada donde la magia acontece. 

Minueto

Aún con los ojos inundados y la mirada borrosa por el llanto, aparece la caricia tierna, el abrazo sensible que da pie a las sonrisas llorosas. Es esta la tonada siguiente, aquella que marca el tempo de la alquimia existencial, con la que nos hemos ido construyendo a nosotrxs y entre nosotrxs. 

Dicha alquimia surge de recordar como aún respiramos [muchxs ya no están] y como es la sensibilidad del mariconeo lo que nos brinda esta posibilidad. Nos elegimos familia y nos constituimos manada, nos lamemos las heridas como gatxs, aullamos a la luna como lobxs y vivimos llenitxs de plumas como aves que se juntan para vencer el incesante viento, en este caso el viento de la familiaridad cishetero. 

Fínale 

Devenimos sirenas y nos encontramos frente al mar, despidiendo a la luna y recordándole que nos veremos de nuevo en la siguiente noche, recibimos al sol mientras las aves vuelan y el mar nos abraza en su inmensidad. Así como la maricada nos recogió en sus brazos y nos permitió encontrarnos...

 









jueves, 28 de noviembre de 2024

Nomadismos y sensibilidades


Nomadismos y sensibilidades 


En Junio Thiago, un niño de Ecuador, hizo esta carta para otrxs niñxs que venían haciendo su transito y aún no llegaban a Necoclí. Una propuesta de hacer una cartografía de la migración infantil, crear una correspondencia viva para ellxs que encuerpan el transito migratorio. A hoy día no se como le fue en el cruce, en donde está o como esté, si aun está...

Los días precipitados de la adultez no han logrado normalizar fenómenos y acontecimientos como éstos, de hecho he aprendido a relacionarme con lo efímero y espontáneo que resulta de y en el encuentro con estas infancias. Esto me ha llevado a pensar un tejido experiencial con niñes que surja desde la sensibilidad, el abrazo, la sonrisa y un aliento en palabras, canciones o juegos. 

Nos obstante, existe una vinculación continua con el desasosiego al ver infancias en estos caminos y situaciones, pero allí en esa aldea creada para unos minutos u horas la emoción cambia, hay un desplazamiento, una catálisis emocional-corporal-existencial donde el encuentro posibilitado permite re/territorializar subjetividades y corporeidades. Los agentes catalizadores en este caso han sido el lenguaje escrito, corporal, verbal; lenguaje que fisura el mundo, la realidad pesada que muchas veces se posa sobre estas niñetudez, y en esa fisura impregna regocijo, descanso, escucha, cuidado y sobre todo imaginación. Porque la imaginación es una necesidad, amerita su potencia y fortaleza para acompañar en ese librar fugas al camino difícil al que se enfrentan las infancias y sus familias.

Valdría entonces volver sobre lo efímero y espontaneo para dar cuenta de como la alquimia del lenguaje y los encuentros sensibles se implican en que lo efímero devenga nómada. ¿De qué manera deviene nómada? ¿Por qué hablar de nomadismo? 


Pensar encuentros, aldeas, compartires de minutos u horas puede ponernos en el debacle de Cronos donde parecemos consumidxs por el tiempo haciendo de lo efímero y espontaneo algo insulso, falto de resistencia y condenado a ser devorado por Cronos. De allí que lo efímero devenga nómada, que beba de la alquimia del lenguaje y los encuentros sensibles para romper esa línea trazada por el minutero. En los encuentros con las infancias tomamos por asalto el tiempo capitalista y adultocentrado para desordenarlo y doblar sus incesantes tic-tacs, hechizamos y conjuramos con cuentos, miradas, palabras y juegos, y por último, los quitapenas aquellxs guardianes que se encargan de mantener la fisura abierta para que vuelen las infancias hacia mundos posibles. 

Y es allí, en donde lo nómada emerge, aquel pensamiento y escenario que se logra empacar en bolsillos, pensamientos y ejercicios cotidianos, los cuales respiran con el mismo caminar. El nomadismo existencial es tejer memoria con niñxs de los que poco o nada volveré a saber pero que anidan en mi pecho, con cada suspiro acompasado; viven en las lagrimas que muchas veces llueven en mis adentros para no desfallecer frente a ellxs; se albergan en mis historias y sobre todo hacen presencia continua en sus creaciones que vienen al encuentro con otres niñes. Esas creaciones que posibilitan y abren otros regímenes de significado, construidos por y para las mismas infancias migrantes. Pues ¿Quién mejor para abrazar y alentar un transito migratorio que otra niñez que lo ha encuerpado?




viernes, 31 de marzo de 2023

De traveleos e internacionalismos


Escribo desde el exilio, un exilio que vive mi corporeidad, la perdida de sentido y ruptura subjetiva implicada por no corresponder mi sexo con mi género ¿tengo un género? Este exilio no solo ha sido corporal, también ha sido relacional. Como prototravesti enfrento la ruptura de vínculos.

de los sexoafectivos, porque las corporeidades amariconadas y travas pueden ser "aceptadas", fetichizadas; pero reafirmadas, deseadas y amadas, queda para un segundo plano, persiste una afeminofobía reiterada en el acuerdo romántico relacional, el hombre delicadito ¡que rico se ve en la cama! pero en la calle, ni hablar. Un hombre con vagina, cuanto morbo despierta, pero no se ve tan masculino, le falta rudeza. Y las mujeres con pene, un punto mas en la lista de deseos por cumplir.

de los familiares, cuanta pena da tener una criatura desviada, que escozor que lxs vecinxs lo vean,  que se murmure entre tíxs, primxs y parientes lo diferente que se comporta, la reiterada pregunta por el que hacemos con nuestro culo, nuestras tetas, nuestro clítoris y verga ¿acaso esa pregunta ronda cuando son relaciones heterosexuales? ¿es esta pregunta imperiosa cuando la verga de un hombre cis esta en medio? persiste la mirada heteropatriarcal de las corporeidades y relaciones. 

de los sociales y laborales, en el auge de la diversidad, la inclusión y aceptación una corporeidad cambiada, cruzada, rara, resulta una cifra, un punto de fuga del capitalismo y del CIStema para jactarse de apertura. Pero no cabemos tantas maricas, no logramos entrar las indefinidas, no hay los suficientes cupos de inclusión para trabajos y espacios sociales. El problema quizá es que pedimos mucho ¿cómo se nos ocurre que en una empresa, en un colegio, en un museo o en un escenario participativo confluyan mas de una o dos marikonadas? ¡Acaso no vemos que eso ante los ojos y el ejercicio de aguantar ya desborda al CIStema!

No hablemos de los cruces de anden por miedo a ser agredidxs, de las largas vueltas para llegar a casa porque ahí hay una zona de riesgo, de las miradas y risas que se clavan en la espalda y no dejan de doler, de la insistente pregunta por la orientación e identificación. 

Preguntas, palabras, risas, miradas, que se clavan en la espalda, en el pecho, en el corazón, en el pensamiento. Nudos, llanto, dolores, miedos, agobio por vivir.

Este exilio deviene éxodo, cuando entre injurias, miedos y dolores, empiezan a verse escarchas, pétalos, brillitos, complicidades. Como buenxs maricxs y travecxs hemos asumido la artesanía existencial desde el hacernos una corporeidad, pasando por tejer nuestros vínculos, nuestros amores.  Somo seres metamórficos, todo lo volvemos crisálida.

De ahí que la expresión hermanxs trans tenga tanta fuerza, cobre tanto sentido y resulte aliento de vida, porque encuerpar el exilio nos junta, pero vivir el éxodo nos hermana, somos las rarezas abriendo-nos camino, sosteniendo-nos para volar, enseñando-nos truquitos para maquillarnos, para miar paradas, alentándonos a existir, riendo como hienas en las calles, en los bares y cantinas. 

Este éxodo de perrxs, de bichxs, de rarezas, continúa y sigue alimentando corazones que deviene jardines para que crezcan mas flores, hayan mas ninfas y mariposas...

Hoy en el día internacional de la visibilidad trans les digo que de esas heridas propinadas hemos hecho crisálidas de las cuales no cesaran de salir mariposas, plumas, brillos y rarezas. Y a ustedes marikns y travelxs GRACIAS POR RE-EXISTIR, por su taconeo y machorreo existencial. Si lxs escénicxs dicen a modo de ritual que nos llueva mierda, yo nos diré:  que nos llueva pluma, hormona y fuerza.




Perderme en mí

Perderme en mí  No me ensimismo,  no me distraigo, no estoy abstraidx, Solo divago,  Divagar: guarda una relación etimológica con divergenc...